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miércoles, 5 de octubre de 2011

La puerta y las fotos


     Entre los interminables pasillos con paredes de cristal, que ya están empolvados porque se olvidaron hace demasiado, se oculta una puerta de oro con un cerrojo que jamás se cerró con llave, pero nunca se volvió a abrir.

     Tras la puerta, una habitación olvidada espera un día que nunca llegará, un día en que los libros, entre los que se perdieron las risas de la infancia, se vuelvan a abrir; en que los pasos que quedaron atrapados en el corredor y volvieron a la habitación, dejando lágrimas que quedaron encerradas bajo el candado de un diario, regresen otra vez.

     Son pasos que se olvidaron, entraron a tropiezos y salieron tranquilos,  llenos de promesas falsas de seguridad. Pasos que querían dar saltitos y de vez en cuando sólo querían correr para escapar.

     Allá, tras esa puerta olvidada que nunca traicionó a la mente, pero si traicionó al corazón se ocultan los recuerdos de una vida que en algún momento fue lo mejor.

     Pobre puerta, se oxidó a propósito, ya ni siquiera porque la quieran volver a abrir se mueve, quedó atascada de tal forma que únicamente se puede abrir una pequeña rendija que da vista al álbum de fotos empolvado con nombres que ya perdieron significado, fotos que  de vez en cuando pasan las páginas para permitir un vistazo al pasado, pero a cambio de ese vistazo se obtiene más polvo, ya es tanto que las más viejas ni si quiera se pueden ver y las más nuevas no tienen razón de ser.

     Únicamente quedan las que se van tomando en el presente, esas que están atrapadas en una cámara porque no tiene lugar donde vivir ni un pasado que les pueda decir cómo llegaron hasta ahí. Son fotos desordenadas, confundidas y sin esperanzan de explicación, ya se resignaron a ser pasado de un futuro sin ellas mismas tener uno, aunque dicen que traman una conspiración.

     Pobre puerta, de escuchar tantos rumores tomó una decisión, robar la llave para asegurarse de que esas fotos sin lugar no ocupen el de las demás, ya que si lo hicieran solo quedarían rezagadas a también ser olvidadas. 

martes, 14 de septiembre de 2010

Lágrimas…

     Las lágrimas con mucho más que gotas resplandecientes que escapan sin permiso cuando no puedes más, son una muestras de dolor o de alegría que pueden ahogarte.

     Se dice que hay personas que no merecen nuestras lágrimas, aquella muestra física de que puedes sentir, que te hace daño, que el dolor es grande, no son simples lágrimas.

     Puedes verlas correr por mejillas, dejando un húmedo rastro… son huellas… un recuerdo que estuvieron alguna vez ahí, a medida que se escapan van marcando también el corazón.

     He derramado miles de lágrimas por ti, sin que lo sepas, me he ahogado mientras dormía y mis ojos quedaban rojos a medida que corrían. Lo he hecho contra la almohada donde nadie pueda oírme, he dejado que huyan libres.

     Me han dado ataques de tristezas algunos leves y fáciles de controlar, otros en que siento que no puedo ni siquiera respirar.

     A estas alturas de la vida no me has dado una prueba de que las mereces, porque solo causas más, no tienes piedad, haces daño sin ponerte a pensar.

     He pensado que eres un egoísta, he llegado a la conclusión que no te importo, pero por más que quiera hacerte a un lado porque no mereces mis lágrimas no es fácil, sigo pensando y enredándome con mi propio corazón, la eterna pelea del corazón y la razón.
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Algo que tenía por allá guardado y he puesto porque necesitaba reavivar el blog XD. 
*o* ojala les guste aunque no vaya mucho con el animo que tengo hoy, estoy happy happy.

lunes, 30 de agosto de 2010

Muñeca Bailarina

     Ella tenía el caminar de una bailarina, suave y delicada se deslizaba por el suelo,  sus movimientos era con gracia y elegancia, como si estuviera en un recital, siempre caminaba de esa forma especial.


     Sus ojos eran color miel, mas su mirada estaba lejos de ser dulce y cálida como el sol en verano, sus ojos eran fríos y sin vida, como unos icebergs en el polo, inexpresivos e indiferentes. Era como ver un hoyo negro color miel, un muro que nunca caía. Ella era así, una muñeca abandonada y sin vida, sus ojos fueron llamas alguna vez, ahora sólo quedaba frialdad, sus sueños estaban rotos, sus lágrimas se habían secado, ya nada quedaba de la bailarina.


     Ya no habían sonrisas, el sol se había apagado, la sonrisa se borró, de sus ojos sólo quedaba el recuerdo y de sus suaves labios una caricia. Las cosas eran así, simplemente una muñeca bailarina, olvidada y abandonada.

sábado, 14 de agosto de 2010

Sentir como siento

Las locuras de mis amigos, risas estruendosas que aturden tus oídos.

Payasadas y, discursos ridículos, distorsionan tu rostro con una sonrisa.

Solo verlos, sonreír a escondidas.

Nunca podrán verme, saber que siento, porque no ven el mundo como yo lo veo.

Pueden tocar las hojas de papel en que escribo, leer las palabras que expresan mis sentimientos.

Pero no pueden tocar mi corazón para sentir lo que siento.

Sentir el ahogo, la presión en el pecho que te obliga a deslizar la mano sobre el papel, dejar que la tinta fluya mientras eso que sientes queda grabado en palabras, no en simples gritos, solo en letras que no podrán interpretar porque son la marca del sentir.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Relato de un accidente

El incesante sonido del despertador me obligó a levantarme, tenía tan sólo minutos si quería llegar al colegio a tiempo.


Me vestí tan rápido como mis movimientos torpes y adormilados me lo permitieron.


Escuché los gritos de mi madre, me pedía que tuviera cuidado, que mirara antes de cruzar la calle, me decía —como cada día— las cosas que debía hacer. A pesar de que podía escuchar sus gritos… no presté atención a sus palabras.


Crucé el semáforo sin ver, el claxon de los autos, el chirrido de unas llantas, las luces de los faros frente a mí, un golpe sordo, el dolor en mi cuerpo. Sentí la sangre salpicar, mis ojos se cerraron y las palabras de mi madre mezcladas con los gritos resonaron en mi cabeza, una y otra vez.


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Tengo pánico escénico y hoy en clase de español la profe paso preguntado a todos y que relatáramos un accidente, no fui capaz me estreso que todos me estuvieran viendo, pero así escribí esto.

domingo, 13 de junio de 2010

Miradas y decepción

Sientes la mirada de todos ellos clavados en ti. Algunos te miran con una pequeña sonrisa, otros solo ven tu error. No te miran por dentro, no ven que lloras en silencio; pero a ti no te importa, entre la multitud ves una ojos chocolate, solo esa te produce dolor.

Ellos te miran con tristeza, con decepción, son los únicos ojos que te importan. La única mirada que luchas por cambiar, la única que logra encogerte en tu lugar.


Agachas la cabeza aceptando tu error, en silencio pides perdón, no eres capaz de ver sus ojos, te duele ver en esos ese brillo de desencanto. Te esfuerzas al máximo por enmendar tu error, pero sabes que, sin importar lo que hagas, nada va a cambiar el hecho de que te equivocaste y te miró de esa forma que te envuelve y poco a poco desgarra tu alma.

Esas miradas no te hacen daño, te hace daño saber que todos ellos te miran de la misma forma que los ojos chocolate.
Una mirada acusadora,
una sonrisa fingida,
la decepción en sus ojos
es suficiente para quebrantarte.

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Pienso que todos tenemos a alguien que con solo una mirada es capaz de quebrarnos, alguien a quien queremos demasiado y decepcionarlos nos duele, porque no es solo decepcionarlos a ellos sino a ti mismo. Esto va para una de las personas que más quiero en el mundo.

lunes, 7 de junio de 2010

Sueño... Pesadilla… Realidad

Los recuerdos pasan por mi mente, borrosos; como una película vieja y sin sentido. Fichas de un rompecabezas con imágenes impresas, es difícil ponerlas cada una en su lugar, la tinta es borrosa por las lágrimas.

Siguen pasando, sin detener su recorrido. Tu fotografía sin vida, no hay ni una sonrisa, tachones, ralladuras me ocultan tu rostro.

La imagen, en mi mente, se deforma y veo una chica en un rincón, llorando. La habitación en penumbras, sombras acechándola. Intentó acercarme, puedo escuchar el latir de su corazón que poco a poco de apaga, rasgado por el dolor. Una persona se acerca a ella, un hombre, mucho mayor; estiro mi brazo para intentar alcanzarlo y detener su caminar, mas no puedo.

Las sombras empiezan a engullirme. Él habla y notó que ella se encoje más en sí misma, tapándose los oídos. Desea con su corazón verlo y agacha la cabeza; no es capaz de ver que sus ojos piden perdón, pero ella es incapaz de verlo, ver la sinceridad en sus ojos, está asustada y siento su miedo como si fuera mío. Tiene miedo de perdonar y que le vuelva hacer daño, como tantas veces le hizo. 

No logro ver su rostro, sólo puedo ver su terror, el dolor, el sufrimiento silencioso que oculta su corazón, sus labios son incapaces de moverse mientras los sollozos escapan de su garganta. Siento sus deseos de gritarle a esa persona cuánto daño le hace verlo, el saber que no está junto a ella. Él ruega que lo escuche, que le perdone, pero el miedo es más grande. Miedo a caer nuevamente en sus juegos, en sus ilusiones, promesas que nunca serán cumplidas. Él grita y se arrodilla frente a ella, que se abraza más, intentándose ocultar. 

De un momento a otro se levanta, y escapa. Corre sin un destino fijo, huye. Ella siempre huye. Huye de él, se sus promesas. Veo el rostro de la chica y mi sorpresa es grande al saber que soy yo.

Soy yo misma. La imagen me muestra lo que hago contigo, me di cuenta de que huyo de ti, incapaz de verte, de caer nuevamente y no tener fuerzas para levantarme. Las sombras terminan de cubrirme y ya no soy capaz de verte en esa habitación, ahogándote en tu propio dolor, sabiendo que eres el culpable de todo, pidiendo perdón por tus errores. 

Pero yo no soy capaz de verte, porque a pesar de que tus sinceros ojos me digan que lo sienten, eres tendente a caer, por eso prefiero alejarme, por temor a no levantarme.

Me da miedo, me he convertido en una cobarde. Siempre huyendo de ti. 

Despierto con el corazón a mil por hora, pienso que todo fue un sueño, una simple pesadilla. Eso pienso hasta que veo que no estás, la habitación sigue en penumbras, y los sollozos que escapaban a través de la garganta de la chica, son los gritos que expresan mis ojos porque soy incapaz de pronunciar con mis labios el daño que me hace el no estar junto a ti.

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Bueno sé que anduve desaparecida por unos días y no había vuelto a poner relatos, pero es que me enferme, en el colegio me sobre explotan. Tengo una pésima suerte porque se me juntó todo. Pero no he muerto y les pase a dejar este relato.

jueves, 27 de mayo de 2010

Te odio

Miré la tumba frente a mí. Inevitablemente algunas lágrimas escaparon de mis ojos, convirtiéndose en un río de plata salada.

Te odié. Porque aún tu muerte me lastima, me hiere. ¿Eres feliz? En vida me hiciste mucho daño y ahora, muerto, sólo me haces más.

Lo que más odio es derramar lágrimas por ti, me jure no hacerlo nunca más, y aquí estoy llorando tu muerte.

Quiero decirte que te odio. Por darme la espalda, por ignorarme, porque aunque lo oculte me duele tu indiferencia, por amar y querer cualquier cosa más que a mí.

Te odio por hacerme daño y dañar todo lo que amo. 

Te odio por dañar a todos los que amas.

Te odio por que antes eras un fantasma en mi vida y ahora no eres más que el fantasma de los recuerdos, de mi tristeza. 

No me culpes por odiarte. Si te odio es por tu culpa, por ser un ser sin corazón que sólo supo hacer daño mientras vivía, por convertirme en lo que soy; alguien con un corazón frio y protector. 

Volviste después de que pasaron años, buscando perdón. Pero olvidaste que todo te lo buscaste, tú mismo hiciste que te odiara, que mi corazón se convirtiera en una caja fuerte que no te deja entrar.

Te odio porque a pesar de odiarte estoy llorando, porque sigue doliéndome el pecho y es por tu culpa que ahora soy yo la que debe cuidar y proteger. Era tu trabajo hacerlo, pero ahora es el mío. Fue mi decisión arreglar el daño que hiciste, un peso que cargo, que orgullo, que me volvió fuerte, acosta de dolor, mentiras, indiferencia y falsedad.

Me convertí en alguien que lastima sin querer, que le duele el dolor de los demás y aún así no confía en nadie. 

Sólo espero que donde estés, seas feliz. Porque a pesar de odiarte sigo llorando tu muerte. 

Alguien toca mi hombro, esa persona llora y sólo logra que te odie más.

¿Ves lo que hiciste? Toda mi vida la pase haciéndola fuerte, protegiéndola del daño que tú mismo hiciste, cuidando para que no sintiera más dolor por tu culpa. Y todo mi esfuerzo es en vano porque ahora que no estás, sólo haces más daño.

¿Cómo puedo odiarte cuando te amo? No sé estoy perdida en un laberinto sin salida mi corazón me dice que no niegue lo que siento, el mismo corazón que tu lastimaste aún te ama. Mi mente me dice que te odie, para no sufrir más.

Me estor contradiciendo. Ya no importa, soy una niña perdida en un bosque sin salida a punto de ser acabada por un lobo -sé que suena a caperucita roja-, mi lobo eres tú, los sentimientos de tristeza que produces en mí. Seré acabada por mi propia tristeza, me ahogare en mis sollozos.

Estoy tan confundida, te he dicho que te odio y aún así no he dejado de llorar. Las lágrimas siguen cayendo, los sollozos ahogándome, mi corazón rasgándose, el fuego del dolor me quema viva.

Te odio y sigo amándote. 

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Bastante complicada podría decirse que al principio lo desprecia pero la verdad es que ella simplemente no puede odiarlo porque no compite con el cariño que le tuvo. Bueno, estoy loca okis besos que me voy chao!!!

sábado, 22 de mayo de 2010

No me rindo

Cuando sientes que todo está bien. Que nada puede dañar las cosas, por "x" o "y" motivo algo te lastima y duele, es cuando le encuentras sentido al dicho "Siempre hay calma antes de la tormenta".

Te decides a ser fuerte y no llorar, le dices a todo el mundo que estas bien. A mi parecer, no se puede mentir siempre así que saca todos lo que tienes adentro porque luego eso te comerá vivo.

¿Cómo sacar todo eso?

Existen diferentes métodos. Algunos lloran, gritan, hacen una pataleta y luego vuelven a ser felices, como si no hubiera pasado nada; otros escriben, cantan o hacen cualquier cosa que los haga sentir mejor.

Bueno pues yo soy de las que escriben, que les gusta plasmar en papel sus gritos. Que deciden guardarse las lágrimas y esconder lo que sienten a pesar de que les gustaría gritar ¡Aquí estoy, me duele!

¿Sabes por que? Me creo lo suficiente fuerte como para soportarlo, pero no es solo por eso. Resulta que soy una estúpida que odia preocupar a los demás.

Solo recuerda: todo puede empeorar.

Por alguna maldita razón se te pasan los peores recuerdos que tienes, entonces te hundes más y llegas hasta el punto en que dejas que el mar te ahogue, tus propias lágrimas, los gritos de agonía de tu corazón -que esta lo suficiente herido ya, como para que te hagan más daño, o eso es lo que crees.

¿Creen que me queje suficiente?

¿Pues saben qué? Aún no lo saco todo, todavía me sigue doliendo el pecho, sigo guardando secretos, matándome de forma lenta con mi propio dolor, porque odio llorar.

Me doy cuenta que estoy loca. Me duele el corazón, sigo recordando cosas malas -sé que eso no ayuda; el pasado al pasado-, pero, ¿a alguien más le va a doler? No, solo a mí, y aún así estoy aquí, no para quejarme, todo lo contrario.

Estoy aquí para decirle a todos esos que me han hecho daño: No me importa lo que me digas, porque yo soy yo; y sin importar lo que pase pienso seguir adelante. Me convertiré en la mejor persona que puedo llegara a ser, con todas mis defectos y virtudes. Soy perfectamente imperfecta y no me midas contigo, ni con nadie, porque yo tengo mi propia medida de grandeza.

Me gusta como soy y, aunque suene arrogante y prepotente, no pienso cambiar -a menos que sea para ser una mejor persona, porque en eso tengo todo mi empeño.

Bueno tal vez alguno quiera insultarme y mandarme a lugares poco... lindos -no se me ocurrió otro adjetivo-, tal vez algunos piensen que soy tonta por escribir esto.

Bueno qué se le va a hacer Por lo menos ya me siento mejor, aunque igual me sigue doliendo.

Sólo una última cosa que decir: muchas veces decimos que no nos importan lo que piensan de nosotros, pero duele, tal vez muy en el fondo, aún así duele.

Bueno yo sólo quería decir que no pienso rendirme, tal vez me extendí.

Bueno, qué importa.

sábado, 8 de mayo de 2010

¿Paranoia?

¿Alguna vez has sentido que te acosan? ¿Qué te siguen con la mirada? ¿No?

Yo sí. Siento que no deja de mirarme. Que sus ojos marrones están clavados en mí. Me estreso. Que acaso no comprende que lo nuestro es imposible, que simplemente no puede ser. Él tiene como 8 años, es amigo de mi hermana. Pero cada vez que llego a casa del colegio, está ahí; observándome desde su balcón, me tira piropos, yo rápidamente me ocultó tras la puerta de mi casa.

Pero en este momento, ¿cómo ocultarme de él, si está en mi casa? Jugando con mi hermana mientras yo escribo esto en el portátil. No me atrevo a bajar de mi cama. Me da miedo verlo, me causa escalofríos. Definitivamente no es lo mismo que te mire un chico guapo, sexi y mayor que tú, a un mocoso de 8 años que de paso le falta un diente.

¡¡De paso, yo con esta falda!!

Me siento sobre la cama y tomó el teléfono. Marco rápido los números, de la casa de mi amiga, se me olvidó una tarea y debo pedirle que me diga cual es —resulta que soy una despistada y no la he apuntado— mi amiga me contesta al otro la do de la línea. Cuando voy a poner en movimiento el lapicero, se cae al piso; yo con una faldita desde la parte de arriba del camarote —los que tienen dos pisos—, él me devuelve el lapicero, pero ¿por qué sigue mirándome? Escucho a mi amiga dictándome las preguntas, mientras escribo siento su mirada y me hiela, ¡¡pánico!!


¿No debería ir a jugar con mi hermana?

Sigo escribiendo rápido, se han ido a la sala y ya puedo respirar medio tranquila. Medio, porque a veces se asoma a la puerta y me mira, trago grueso. Pero escucho que lo llaman.

¡¡Amo a la madre de ese niño por llevárselo!!

Ya se fue. Aunque, aún siento que me observa. Creo que me estoy volviendo paranoica, ¿estaré loca?
¿Bueno y les gusto? hace rato que no ponía ningún relato, incluso llegaron a pensar que me olvidaba de mi blog. No sólo era falta de tiempo e inspiración.. Me entregaron notas el viernes y pues ya saben había que subirlas o me mataban jajaj nah broma mi mamá no me hace nada.
Bueno saludes a todos los quiero y nos vemos Byeee
regresaemptypronto
 

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